¿Puede sufrir Dios?

El problema de si Dios sufre con nosotros o no
¿Como debe ser Dios para venir en ayuda de la humanidad? Esta pregunta ha recorrido el Novecientos teológico y filosófico y ha conducido a algunos pensadores (Jonas, Moltmann, Pareyson) a afirmar la necesidad de que Dios, dejando de lado el atributo de la omnipotencia, sea un Dios patéticoy partícipe del dolor de los hombres. Pero un Dios antropomórfico, un Dios compasivo y sometido a las penas propias de los hombres, ¿estaría en condiciones de aliviar las dificultades y de enjugar las lágrimas de los oprimidos? Y estos oprimidos, por otra parte, ¿no serían así inevitablemente arrastrados a una participación sin fin en su propio sufrimiento? Y todavía más: un Dios que no pueda sufrir al modo de los humanos (porque el sufrimiento que se predica en Él es diverso que el del hombre), ¿debe pensarse como un Dios que no puede amar? Este libro invita a meditar en estas paradojas que obligan a replantearse el significado de "amor”, “misericordia”, “salvación”, “perdón” del Dios de las Bienaventuranzas.
Autor
Colección:
ISBN: 
9788428820035
Fecha publicación: 
01/03/2005
Encuadernación:
Núm. páginas: 
96
Código interno:
113256
13,50 €
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