El gran regalo de la Primera Comunión es Jesús

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El gran regalo de la Primera Comunión es Jesús

Es –y ha sido– tiempo de primeras comuniones. Y es, por lo tanto, tiempo de revisión y de tomar decisiones… para este y para los siguientes años. A ello nos pueden ayudar las respuestas originales que Juan Luis Martín Barrios, director del Secretariado de la Subcomisión de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española, dio a Laura Ramírez, redactora de Religión de Europa Press, y que reproducimos íntegramente.

El significado de la Primera Comunión es “la invitación de los adultos a los cristianos más pequeños a participar por vez primera en la mesa de la Eucaristía. En ella, Jesús, el Hijo de Dios, se ha quedado como alimento de vida eterna bajo las especies de Pan y de Vino. Es una fiesta entrañable, gozosa y comprometida”.

Número de los que hacen la comunión: “Con respecto a los datos de que disponemos, podemos decir que, durante los últimos años, el número se mantiene en torno a 245.000 niños y niñas que hacen la Primera Comunión”.

Cambio de las celebraciones con la llegada de las nuevas generaciones: “En cuanto a las celebraciones, podemos decir que permanece lo esencial, como son los procesos de iniciación cristiana, donde se cuida la dimensión catequética, celebrativa y espiritual, siempre de acuerdo con la edad de los niños y niñas, que suele ser entre los 9 y 10 años. Se atiende también el acompañamiento a los padres y se cuida la dignidad del Sacramento. Luego, lo que sí cambia son aspectos más concretos, como los que dependen de la situación familiar o de las regiones pastorales y geográficas; por ejemplo: no es lo mismo acompañar a niños y familias que vienen de la indiferencia religiosa, o incluso de la increencia, que los que vienen de la vivencia cristiana. Los lugares también influyen: no es lo mismo regiones que socialmente están más secularizadas que otras que sintonizan mejor con la dimensión religiosa y la fe católica”.

En 1998, los obispos advertían ya de los “excesos” y la “desmesura” que a veces rodean esta fiesta familiar. “Ciertamente, la Conferencia Episcopal en general y cada obispo en particular, suelen llamar la atención y ofrecer orientaciones sobre dicha celebración y su sentido genuino. Tanto documentos del Episcopado como cartas pastorales suelen coincidir en dos aspectos: sencillez y dignidad. A veces, es verdad, es tal el ‘despilfarro’ que se contradice de raíz con lo que se celebra y se cae en la ‘mundanidad’. Pero también es cierto que, gracias a las directrices de las parroquias (y a la crisis económica…), se avanza progresiva y adecuadamente en esas dos claves: sencillez y dignidad”.

A veces se ven trajes de comunión, sobre todo de niñas, que parecen de novia. “La cuestión del vestido es responsabilidad de la familia. Desde la Iglesia sí se incide en que los niños y niñas vayan limpios por dentro y guapos por fuera, apostando por el vestido de calle, que les sirva después en la vida ordinaria, y cuidando los dos principios que decíamos antes. Algunas parroquias y colegios ofrecen la posibilidad de las túnicas para el momento de la celebración y evitar diferencias sociales y gastos superfluos. Eso pertenece a la creatividad y a poner el acento en lo esencial”.

También se ven banquetes que parecen más propios de una boda. “La mesa con la familia y los amigos tiene también su sentido cristiano. La misa lleva a la mesa. Y es bueno celebrarlo, como todos los grandes acontecimientos. Pero siempre con prudencia y manteniendo el sentido cristiano del compartir”.

Móviles, cámaras o videojuegos son firmes candidatos a regalos. Cuáles son los más adecuados: “Es verdad que la tecnología invade el compromiso de los regalos; tanto, que a veces los adultos ciegan a los niños con tanto regalo. Es bueno el detalle, pero no el consumo. En y desde la Iglesia buscamos más el ‘compartir’. Por ejemplo, de las propinas recibidas, entregar una parte para los niños necesitados de lejos (pienso en los refugiados, en Ucrania, Ecuador o en los misioneros…) y de cerca (vecinos en paro, Cáritas…). Es bueno también regalar libros, algún juego educativo, pero como detalle, pues en el niño debe quedar vivamente marcado que el gran regalo de ese día es Jesús”.

Si considera que se ha desvirtuado el verdadero sentido de la Primera Comunión, ¿a qué cree que es debido? “En parte sí, debido al secularismo que lleva a la indiferencia religiosa, al materialismo que lleva a minusvalorar la dimensión espiritual y al relativismo que lleva a desvirtuar la verdad y la fe. Deseo decir también que en medio de la noche se ven las estrellas y es gratificante ver matrimonios y familias que, con motivo de la Primera Comunión de sus hijos, descubren la belleza de la fe, la alegría del evangelio y la novedad de su pertenencia a la Iglesia”.

Los catequistas: “Antes de nada y sobre todo, deseo agradecer vivamente la disponibilidad, entrega y esfuerzo de los catequistas y sacerdotes, de tantos abuelos y padres de familia que con gozo se preocupan y ocupan de una buena iniciación cristiana. Pienso que, junto al ministerio sacerdotal, los catequistas y educadores son el mejor caudal de la Iglesia en España. Su calidad humana, su talante espiritual y su compromiso pastoral son un regalo. Gracias de corazón. ¿Bien preparados los niños? Se hace lo que se puede. Interés y esfuerzo sí que hay”.

El número de catequistas: “Con los datos de que disponemos, contamos con 105.000 catequistas que acompañan la iniciación cristiana de niños y adolescentes entre los 5 y 15 años ¿Suficientes? Serían necesarios más y más jóvenes. La catequesis es una tarea tan rica, hermosa y gratificante… que sí que necesitamos una ‘regeneración’ de catequistas”.

Estas son las respuestas originales del director de la Subcomisión de Catequesis, que los medios titularon así: “Los obispos piden ‘sencillez’ en la Primera Comunión y proponen donar parte del regalo a refugiados o vecinos en paro” (clic aquí para ver la noticia)

Y, efectivamente, unos días después, apareció esta noticia: “Una niña valenciana dona sus regalos de la Comunión a refugiados ucranianos” (clic aquí para ver la noticia). El importe de las donaciones, regalos y donativos, recogidos para la Primera Comunión ascendió a un total de 1.300 euros, que la niña Sara entregó íntegramente a la familia ucraniana.

 

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